“LEER Y CONTAR EN PAINE”: Eliana Ladrón
de Guevara participa
en la antología "LAS PALABRAS PUEDEN", titánica
iniciativa de UNICEF
"LEER
Y CONTAR EN PAINE". Así se titula el relato con
que Eliana Ladrón de Guevara participa en la antología
“Las palabras pueden: Los escritores y la infancia”,
iniciativa de la UNICEF que busca difundir y resaltar los derechos
de la infancia. La autora, que fue invitada a participar en
este titánico proyecto por la Latin America and the
Caribbean Regional Office de UNICEF, narra en este texto
la forma en que se gestó y se ha desarrollado ese taller
de lectura y escritura para niños que, como miembro de
la Corporación Cultural Nuevo Horizonte, dirige
en Paine, la comuna rural en las afueras de Santiago; reflexiona
asimismo acerca de los beneficios que la lectura y la escritura
pueden reportar a la comunidad toda.
“Las palabras pueden” tiene una envergadura
inédita y reúne cuentos y relatos de escritores
consagrados como Fernando Sabater, José Saramago o Isabel
Allende, junto a los de otros autores más jóvenes.
Provenientes de toda Iberoamérica, ellos quieren llamar
la atención sobre los derechos de los niños a
través de la palabra.
Jerome Seregni, de la Oficina Regional para América Latina
y el Caribe, uno de los gestores del proyecto, escribió
a la autora: “Sus mensajes me encantan, llenos de
poesía y esperanza para este libro”.
Leer
y contar en Paine
Por Eliana Ladrón de Guevara
(Extracto)
Con
alegría, suerte y entusiasmo llegué un verano
a vivir con mi familia al pueblo de Paine, distante apenas
50 kilómetros al sur de Santiago de Chile. El apacible
entorno que nos brindaba el paisaje campestre, tan contrastante
con la atiborrada ciudad que acabábamos de dejar atrás,
parecía el terreno apropiado para iniciar el taller
literario que por tanto tiempo había pensado realizar.
La planificación de este fue el tema de conversación
durante nuestras excéntricas caminatas familiares de
hasta 15 Km. diarios. Teníamos las ideas bullendo en
nuestras mentes; pero allí, mientras recorríamos
esos polvorientos caminos, éstas se iban deshaciendo.
Al pasar de un villorrio a otro, al mirar los rostros de los
campesinos, al ver su forma de vida, sus alegrías y
sus preocupaciones, nos llevamos la primera sorpresa: ¿cómo
hacer un taller literario con niños que apenas escribían
y que escasamente han escuchado leer bien?
Paralelamente,
me integré a la Corporación Cultural Nuevo Horizonte,
un grupo heterogéneo de vecinos, muchos de ellos afuerinos
como nosotros, que ya tenían en marcha talleres musicales
y de artes plásticas. Junto con conseguir un estupendo
grupo de amigos que comparten mis planes y sueños,
esa fue una forma de institucionalizar mi trabajo.
Pusimos
en marcha nuestros planes invitando a los niños del
pueblo a incorporarse al taller Leer y Contar. Sí,
la primera meta fue muy modesta: que los niños aprendieran
a leer cuentos y a contar historias que inventaran. Esa fue
la gran conclusión de nuestras caminatas familiares.
Respuesta
a la convocatoria: no hubo interesados.....
Escritores
por los niños
(Publicado en Diario La Nación, Buenos
Aires, Argentina)
"Las palabras pueden", es una iniciativa convocada
por UNICEF que reúne a personalidades como Mario Vargas
Llosa, Carlos Fuentes, Ema Wolf y Eduardo Galeano para abordar
la problemática infantil.
Nombres
como José Saramago, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes,
Eduardo Galeano y Ernesto Sábato, formarán parte
de una voluminosa antología: "Las palabras
pueden", sobre del tema del niño y sus derechos,
publicada por iniciativa del Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF).
Nils
Kastberg, director regional de UNICEF para América
Latina y el Caribe, explica la convocatoria alrededor del
tema de "la infancia indígena y afrodescendiente,
que traen con ellos su historia, sus valores, sus cosmovisiones,
sus leyendas, sus lenguas, sus músicas".
La
compilación de 200 escritores y más de 800 páginas,
instala desde el inicio el tema social como señala
Kastberg: si bien disminuyó la mortalidad y la desnutrición,
aún "millones de niños, indígenas
y afrodescendientes permanecen excluidos del progreso".
"Las
palabras pueden" tuvo una labor exhaustiva de edición
a cargo de Guillermo Mirecki Quintero, Roque Delgado y Jerome
Seregni; con una concepción original: cruzar distintos
géneros literarios para reunir textos -muchos de ellos
inéditos- de estilos y generaciones disímiles.
Seregni,
creador del proyecto, explica que si en un principio la convocatoria
parecía una locura, los autores respondieron con entusiasmo.
El resultado es esta edición ilustrada realizada por
UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). "Es
un libro simbólico al reunir por primera vez, en la
historia de la literatura, voces y culturas diferentes para
una misma causa. Esperamos difundirlo en escuelas para que
se conozcan y respeten las tradiciones y lenguas de nuestros
antepasados, y los derechos humanos de las poblaciones excluidas",
agrega.
El
libro incluye textos tanto de best sellers (Isabel Allende,
Paulo Coelho, Angeles Mastreta) como de autores jóvenes
y de aquellos que en América latina se expresan en
sus lenguas originarias: mapuche, guaraní, aymará,
kechua.También la literatura afroantillana está
presente en esta compilación con autores como el haitiano
Anthony Phelps (autor de un libro inmenso: "Orquídea
negra"); el costarricense Quince Duncan y entre
otros, George Lamming de Barbados.
Entre
la ficción literaria y la reflexión política,
las voces de "Las palabras pueden", pueden
martillar sobre el tema del desamparo. Así, el escritor
uruguayo Jorge Majfud se refiere al eufemismo de "efectos
colaterales" respecto a la mortalidad infantil. En tanto,
el español José Manuel Caballero Bonald resume,
con una imagen de infancia, "la perversión humana";
tenía 11 años cuando, en plena Guerra Civil
vio a un niño rebuscando la basura para comer, y la
imagen, dice, "ha perdurado hasta hoy".
La
presencia de escritoras mujeres se hace notar en el libro.
A la brasileña Ana Piñón, la mexicana
Elena Poniatowska y Laura Restrepo de Colombia, por nombrar
algunas, se agrega la española Rosa Montero, que inicia
su texto de modo tajante: "Hay algo suicida en la
manera en que los humanos estamos tratando a nuestros niños".