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Presentación
Cuando observamos la obra de grandes hombres que se han destacado
en distintas áreas del conocimiento, tendemos a idealizar
a sus creadores de un modo tan absoluto que olvidamos que
han sido niños, hombre y mujeres como todos los demás
y que han debido recorrer caminos tan o más difíciles
que aquellos que recorre el hombre común. Pareciera
que este gran hombre “apareció”, completo,
íntegro, con sus ideas y sentimientos plenamente desarrollados.
Ese es uno de los motivos, parece, por los cuales es habitual
escuchar a los niños en las escuelas decir que tal
o cual autor de literatura infantil “si no ha muerto,
debe estar muy, pero muy viejo”, obligando muchas veces
a jóvenes y vitales autores a imaginar sorpresiva y
nerviosamente sus últimos días. Esto muestra,
además, que el niño (y muchos adultos también),
distan mucho de imaginar que ellos también pueden llegar
a ser uno de esos grandes hombres que admiran, lo cual nos
parece muy grave o que, por lo menos, requiere atención
urgente.
Por
eso nos hemos preguntado: ¿qué hacer para que
el niño que admira a un científico, a un escritor,
a un pintor, piense que él también puede llegar
a serlo? Una vez que se convenza de ello, nos hemos dicho,
el paso siguiente será más sencillo, puesto
que la búsqueda ya se habrá iniciado. Con ese
propósito, nos hemos acercado a una serie de grandes
hombres chilenos y les hemos hecho un grupo de preguntas que
buscan descubrir ese perfil que nos interesa mostrar.
Fue
una tarea de contrastes. Nos acercamos tímidamente,
golpeando suavemente la puerta para no importunar, y nos encontramos
con las puertas abiertas en toda su amplitud y con una pregunta
de inmensa sencillez y modestia que casi enmudecimos: ¿cree
que esto le puede interesar a alguien?
Les
ofrecemos entonces, una serie de entrevistas que hemos realizados
a grandes hombres chilenos de distintos ámbitos del
conocimiento, artistas y científicos, matemáticos
y novelistas, astrónomos y escultores, todos ellos
separados de sus títulos académicos y presentados
con un nombre que los ennoblece: grandes humanistas.
Con
afecto
Eliana Ladrón de Guevara
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GUILLERMO BLANCO
Escritor, Periodista
(Nacido el 15 de agosto de 1926, Talca,
Chile)
Guillermo
Blanco desde niño buscó apropiarse del mundo
a través de la escritura, tal como una vez lo hicieron
los conquistadores de América que se apoderaron de
la geografía del continente a través de la palabra.
Poseedor de una vasta producción literaria -más
de quince obras narrativas, siete ensayos y numerosos artículos
publicados en diarios y revistas-, sus creaciones nacieron
de la observación del entorno, “de una conversación
oída al pasar, de una silueta dibujada en la bruma,
hasta del nombre de una persona”.
Eliana Ladrón de Guevara (ELdeG):
¿Cómo es uno de sus días? ¿Le
gusta seguir algunas rutinas?
Guillermo Blanco (GB): Normalmente empieza
a eso de las 9. Tomo desayuno, me visto y paso al escritorio,
donde trabajo (en teoría) toda la mañana. Es
la hora de los llamados, las urgencias, las emergencias (y
las “rabiencias”). Pero algo sale al fin. Me gustaría
seguir algunas rutinas.
ELdeG: ¿Cuál es su comida
favorita y cuál es la que menos le gusta?
GB: A pesar de ser hijo único, no
tengo ninguna maña conocida para comer. No rechazo
nada. Me gustan más algunos platos (mariscos, tocino
de cielo, etc.), pero depende de la ocasión, obviamente.
ELdeG: ¿Le gusta dormir mucho,
acostarse tarde o es de las personas que prefieren madrugar?
GB: Soy mal trasnochador y buen madrugador.
Echo de menos las levantadas temprano, aunque no sufro con
las medias tintas actuales.
ELdeG: Según su experiencia ¿cuál
es la mejor hora para trabajar?
GB: Para mí, la mañana sin
duda.
ELdeG: ¿Siempre pensó en
dedicarse a escribir cuentos?
GB: No sé. Creo que empecé
a escribirlos poco menos que sin darme cuenta, y en una de
esas les descubrí la gracia. Me ha pasado con la vida
en general.
Preguntas de una niña lectora-escritora de
9 años
¿Cómo hizo para aprender a usar
los acentos?
GB:
No fue mucha gracia: tengo memoria visual y se me graban en
la retina las cosas que leo.
¿Le ha pasado a usted que haya empezado un cuento
varias veces o haya dejado un cuento sin terminar? ¿Es
común que ocurra eso?
GB: Son más las veces que me pasa
que las que no me pasa.
¿Cuál es el animal que más ha incluido
en sus historias y por qué?
GB: Indiscutiblemente, los perros. Casi no
ha habido época de mi vida en que no haya tenido por
lo menos uno. Me entiendo muy bien con ellos y ellos me entienden
a mí.
He escrito cuentos y siempre me han dicho que les gustan,
que son bonitos. Si me dijeran que no o que son feos, me daría
mucha rabia. ¿Qué sentiría usted?
GB: Algo parecido. Rabia-rabia tal vez no.
Curiosidad, quizá, por saber en qué metí
la pata y cómo puedo sacarla.
¿Tiene alguna palabra, frase o idea favorita que
siempre incluya en sus historias?
GB: Trato de que no, por lo menos. Hay muchas
que “se me van”. Por ejemplo, la
idea de que se está más solo cuando hay mucha
gente que cuando hay poca o ninguna.
Cuando escribo un cuento, escribo un poco, corrijo y sigo
escribiendo. ¿Cómo lo hace usted? ¿Corrige
a medida que avanza en el texto o después de escribirlo
todo?
GB: Trato de escribir lo más
de un tirón que puedo, porque así la espontaneidad
no se pierde. Después corrijo, casi siempre varias
veces. Me gusta el sistema, porque cuando uno relee ve más
defectos. Mientras escribe, no es bueno pararse a pulir.
Aparte de escribir ¿hay alguna otra actividad o
hobby que le gusta hacer?
GB: Muchos, por supuesto. Me encanta caminar,
jugar pimpón, leer, arreglar cosas, escribir, viajar...
ELdeG: ¿Cómo influyó
su familia en su decisión de dedicarse a la literatura?
GB: Influyó estupendamente. Mi familia
cultiva el amor a la libertad. No un amor
romántico: creemos que si una persona no es libre prácticamente
no es persona.
ELdeG: Aparte de la familia ¿hubo
alguna otra persona o personaje que influyó
positivamente en la consecución de sus metas profesionales?
GB: Perdón: no me gusta llamarles
profesionales. El profesional cobra por lo que hace y yo no
quisiera nunca cobrar por las cosas que hago. O, mejor dicho,
hacerlas para cobrar.
ELdeG: ¿Algún miembro de
su familia siguió sus mismos pasos? ¿A sus hijos
les gusta leer y/o escribir?
GB: No sé si los mismos pasos.
No los mismos-mismos, desde luego. Mi hija mayor es periodista
y escribe con una claridad que le envidio. Su hermano y sus
dos hermanas escriben bien, pero no se dedican a eso.
ELdeG: ¿Qué importancia
tuvo la vocación para escoger la carrera que siguió?
GB: Toda.
ELdeG: ¿Podría decir
que el ASOMBRO fue el inicio del descubrimiento de su vocación?
GB: No solo de mi vocación.
Creo que soy un gran asombrado de la vida.
ELdeG: ¿Qué cosas
lo asombran o piensa que ya nada lo puede asombrar?
GB: Cosas muy diversas: los
descubrimientos científicos y aquellos que suelen hacer
los niños.
ELdeG: ¿Son los años
un obstáculo para hacer planes?
GB: No. A veces son limitantes
en las maneras de. La edad no coarta el vicio de soñar
viajes nuevos o repetición de los viejos.
ELdeG: ¿Existe algún
proyecto que aún no haya realizado o podría
decir que todos sus sueños se han hecho realidad?
GB: Por suerte no todos. Si
al morirme no me quedara ninguno pendiente, sentiría
la muerte como una redundancia.
ELdeG: ¿Ve ese proyecto como
difícil de alcanzar?
GB: Cuando se tiene uno de
esos, significa que uno no sueña cosas lateras.
ELdeG: ¿Pensó que, luego
de esta larga trayectoria, llegaría a obtener tantos
logros?
GB: ¡Si yo contara los logros
a que he aspirado (y aspiro, por supuesto)!
ELdeG: ¿Qué se puede
hacer para convencer a los padres de que nuestra elección
de una carrera es la correcta?
GB: Porfiar. Capaz que aprendan.
ELdeG: ¿Ha pensado
alguna vez en dejar de escribir o va a escribir siempre?
GB: Mientras se pueda...
ELdeG: ¿Cree
en la “suerte”, buena o mala, o en supersticiones?
GB: Soy supersticioso por naturaleza
y por crianza, pero, como dijo alguien por ahí, “la
superstición trae mala suerte”.
ELdeG: ¿Hay alguna pregunta,
anécdota o consejo que le gustaría decirles
a los
niños, jóvenes y adultos que lean esta conversación?
GB: Que ojalá piensen
por su cuenta y reciban los consejos como temas para pensar.
Santiago de Chile, 8 de marzo de 2007.
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