Lugares
que vale la pena conocer. Aventuras, sorpresas, rarezas. Distintas
costumbres, distintos idiomas. El mundo sigue más allá
de nuestra casa.
“Huáscar”
Miro
las calles, la gente, los vehículos. El mar y los
barcos anclados en la bahía, más allá
el muelle y los barcos de guerra. El ir y venir de las olas,
los pájaros que se posan en el agua y se dejan llevar
por el vaivén; todo lo miro.
La balsa atraca a babor y, mientras se mece suavemente,
subimos a cubierta.
Miro sus ojos; y los ojos de Miguel, con un destello, me
ven desde el puente, sin interrumpir las instrucciones a
sus marinos. Todos corren a ocupar sus puestos y Miguel
a ratos me observa; se que conoce las emociones que me embargan.
A una orden, las balas comienzan a zumbar, los cañones
retumban, las bayonetas brillan con un rayo de sol.
Arturo, blandiendo su sable, salta sobre la borda. Su mirada
valiente se cruza con mi mirada; no dejo de mirarlo: blandiendo
su sable, empuñándolo con convicción.
Sobre mi cabeza retumban las balas de cañón,
zumban las balas de los rifles. Siento los gritos de la
refriega. Estoy en cubierta y lo veo todo.
Los marinos luchan; unos vencen, otros caen; caballeros
y hombres de mar. Valientes hombres de honor. Y lo veo todo.
Eliana Ladrón de Guevara
Talcahuano, Chile, febrero del 2008